Precedentes
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Por la importancia de la región, la Corona española fue organizando el territorio; así también los hicieron los religiosos. Perteneció a la Nueva Toledo, luego a la Real Audiencia de Charcas y desde 1776, al Virreinato del Río de la Plata. En el aspecto religioso, la zona dependía del Arzobispado de Charcas
Para comprender la rebelión suscitada en Chocaya, es importante analizarla como un hecho en el que confluyeron las influencias de Amarus y Kataris: estos eran los seguidores de los dirigentes anteriores; a saber Túpac Amaru, Tomás, Nicolás y Dámaso Katari.
De esta forma, se tiene que tres meses antes de la sublevación José Gabriel Condorcanqui -también llamado Túpac Amaru II- envió un precepto a la provincia de los Chichas (provincia a la que pertenecía Chocaya). En aquel, reflejaba su gran interés por la liberación de esta localidad y señalaba la unificación de los naturales debido a la misma opresión sentida:
Hago saber a los paisanos criollos moradores de la provincia de Chichas y sus inmediaciones, que viendo el yugo fuerte que nos oprime con tanto pecho y la tiranía de los que corren con este cargo, sin tener consideración de nuestras desdichas, y exasperado de ellas y de su impiedad, he determinado sacudir este yugo insoportable y contener el mal gobierno que experimentamos de los jefes que componen estos cuerpos (...) y que esta pretensión no se opone lo mas leve a nuestra sagrada religión católica, sino solo a suprimir tanto desorden, después de haber tomado por aca aquellas medidas que han sido conducentes para el amparo, protección y conservación de los españoles criollos, de los mestizos, zambos e indios y su tranquilidad, por ser todos paisanos y compatriotas; como nacidos en nuestras tierras y de un mismo origen de los naturales, y haber padecido todos igualmente dichas opresiones y tiranías de los europeos (...) (Odriozola, 1863: 42-43).
Inicios de la rebelión
Así, fue el 12 de marzo de 1781 el día en el que Baleriano Calavi, Mateo Calavi y Salvador Calavi (caciques locales) recibieron directamente a los emisarios de Túpac Amaru y de Dámaso Katari, sublevando la zona y persiguiendo a los mineros españoles y criollos. De investigaciones realizadas, se deduce que el hermano Baleriano daba las órdenes y por ello fue denominado como “caudillo principal”; sus seguidores fueron más de treinta, entre ellos estuvieron:
Pablo Albino, Tomás Albino, Melchor Alvino, Agustín Arana, Juan Bargas, Bernarda Benites, Andrés Cala (Alcalde), Baleriano Calavi, Mateo Calavi, Salvador Calavi, Siprián Canchi, Francisco Canchi, Manuel Cano, Pedro Cayo, Lucas Condori, Francisco Cruz, Nolasco Cruz, Ubaldo Dávila, Laureano de tal (hijo de Pascual), Bruno de tal (Yerno de Pascual), Francisco Ecos, Lope Fernández, Francisco Herrera, Isidro Honorato, Sebastián López, Felipe López (hijo), Antonio Mamani, Mariano Ocurí, Mariano Quispe, Diego Quispe (alcalde), Eugenio Rivera, Isidro Rueda, Juan Ubasen, José Vásquez (presbítero), Diego Venegas y Agustín Vicario. (Zalles, 2016, p.59)
Los sublevados “balerianos” asesinaron al Dr. Lorenzo Antezana, Gerónimo Alquizalete, a Juan de Arias, Francisco Xavier Carbonell y a Juan Dum y Gaspar; de este modo, las casas de los primeros fueron saqueadas y sus bienes repartidos. Hasta el momento, se sabe que Antezena era abogado y agente de Real Fisco de la Audiencia de La Plata; mientras que los demás actores debieron formar parte del cabildo cobrador del tributo. Según la declaración de Juan Bargas, el primer golpe fue dado por Pedro Cayo; los autores finales habrían sido Manuel Caro y Mariano Oruri.
Castigo y difusión rebelde postsublevación
Posterior a la sublevación, el encargado de impartir justicia contra los sublevados fue el gobernador Pedro Condori; así, aprehendió a algunos de los sublevados, que fueron condenados a recibir azotes o bien enviados a realizar trabajos obligatorios en ingenios de la provincia por cuatro y seis años con sueldos destinados a pagar los saqueos. Otros fueron condenados a la pena de muerte, como Siprián Canchi, Juan Bargas, Diego Quispe y Diego Venegas. Otros ni siquiera llegaron a tener un juicio, como Pedro Pablo Cala.
Queda claro que la mayoría de las personas que participaron en este acontecimiento se dedicaban a trabajar en la mina. Asimismo, algunas personas eran oriundas del lugar mientras que otras llegaron de otros lados como Lípez, Tomave o incluso La Paz. Estas personas habrían sido acometidas a la rebelión mediante las cartas del rey inca Túpac Amaru II, puesto que cinco de quince personas interrogadas aportaron información sobre las cartas. Bernarda Benites asegura que fue Pedro Condori quien “… despachaba muchas cartas y sus escribientes eran Ysidro Onorato, Manuel Alfaro y Ambrosio Paredes” (Zalles, p.62) pero no conocía el contenido de las mismas.
| Carta de Amaru II Reescrita y enmarcada Autor desconocido |
Referencias
ZALLES, Solange Leonor. La sublevación general de indios en Chocaya (Potosí): "Balerianos" sublevados en 1781. Historia [online]. 2017, n.38 [citado 2025-01-25], pp. 45-65 . Disponible en: http://revistasbolivianas.umsa.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2519-02532017000200003&lng=es&nrm=iso
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